02 - Cómo equivocarse menos

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Está bien correr más aprendiendo nuevas técnicas y conceptos, pero está mucho mejor dejar caer el saco de piedras que llevamos a la espalda.

Así correremos mejor y más rápido al instante, sin necesidad de nada nuevo, solo soltar lastre.

Lo mismo ocurre a la hora de pensar mejor o resolver problemas. Antes de querer aprender modelos mentales y técnicas, es mejor dejar espacio libre, abandonando lo que provoca que nos equivoquemos más a menudo.

Cómo ser menos estúpido

Todos tenemos sesgos e inclinaciones que nos hacen humanos y también propensos a tropezar en piedras innecesarias.

Probablemente, una de las mejores respuestas que he escuchado ha sido la de Adam Robinson, inversor, maestro de ajedrez, educador y muchas cosas más.

Según Robinson, lo primero es estar de acuerdo en lo que entendemos aquí por estupidez:

Pasar por alto o descartar información conspicuamente crucial cuando se toma una decisión o se actúa.

¿Cómo es posible que gente muy inteligente tome decisiones erróneas que los demás ven claras? ¿Por qué los mejores fallan a veces como novatos?

Robinson detalla 7 factores que inducen a la estupidez y nos dan la pista de cómo evitarla.

  1. Encontrarte fuera de tu círculo de competencia.
  2. El estrés.
  3. La prisa y urgencia.
  4. La fijación con un resultado.
  5. La sobrecarga de información.
  6. Estar en un grupo donde la cohesión social juega un papel importante.
  7. Estar en presencia de una autoridad o experto.

La presencia de uno de esos factores en una situación aumenta mucho las probabilidades de hacer una estupidez y encima no suelen venir solos.

1. Encontrarte fuera de tu círculo de competencia

Que seas el mejor físico del mundo no te faculta para ser buen médico. El término de «Círculo de competencia» se popularizó gracias a Charlie Munger y Waren Buffet, dos de los inversores más exitosos de la historia. Ellos recomiendan invertir dentro de ese círculo y, cuando estás fuera, cuidado.

2. El estrés

Las habilidades cognitivas están comprometidas en situaciones de estrés y las decisiones tomadas en esos momentos pueden ser bastante estúpidas.

3. La prisa y la urgencia

Una variante de lo anterior. La toma de decisiones sensatas se ve comprometida por la prisa y la urgencia.

4. La fijación con un resultado

Hace mucho, alguien me explicó esto con un cuchillo en la mano (larga historia) y una trampa para monos.

La trampa para monos es una caja en la que pones una banana, se tapa y sólo queda un agujero en el lateral. El mono pasa, detecta la banana, mete la mano por el agujero, la toca y la agarra. Tira de ella, pero la banana no cabe por el agujero y hace tope. Obcecado con la fruta, el mono se ciega y tira sin éxito, no queriendo soltar el plátano (resultado) y cegándose a todo lo demás.

De esa manera, puedes acercarte y atrapar al mono tranquilamente por detrás.

Muchas veces nos obsesionamos con un resultado igual que el mono, incapaces de abrir la perspectiva a opciones diferentes y quedándonos atrapados.

5. La sobrecarga de información

Un problema habitual hoy. El exceso de información puede producir una parálisis por análisis, o puede hacer difícil discriminar qué información es importante y cuál es ruido.

6. Estar en un grupo donde la cohesión social juega un papel importante

Los grupos suelen ser enemigos de las buenas decisiones y la sabiduría de las multitudes un mito, excepto en situaciones muy concretas.

Ciertos grupos tienden a hacernos un poco más tontos. Son aquellos donde la cohesión social es más importante que el objetivo para el que se creó dicho grupo.

Inmersos en ellos, tenemos miedo de llevar la contra, perder su respeto y que nos echen o ignoren.

El inevitable funcionamiento del status apaga el espíritu crítico. Si una decisión va en contra de los que dominan el grupo o sus opiniones, estos ofrecerán resistencia y es fácil que apaguen la disidencia y entierren las mejores decisiones.

Una de las formas más increíbles (y habituales) en las que somos estúpidos dentro de un grupo se puso de manifiesto durante los experimentos de Asch.

7. Estar en presencia de una autoridad o experto

Esto incluye el hecho de ser nosotros mismos ese experto.

Cuando estamos en presencia de una autoridad, nuestro espíritu crítico se apaga. Hacemos lo que dice casi sin rechistar. Al fin y al cabo, es la autoridad y sabe lo que hace.

En muchos casos es así (si es un verdadero experto), pero en otros no, de modo que podemos acabar cometiendo decisiones estúpidas.

Stanley Milgram demostró el poder de este factor en los años 70. En su libro Los peligros de la obediencia, podemos leer:

Diseñé un sencillo experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.

Que nosotros mismos seamos una autoridad es la otra cara de la moneda. Estamos dentro del círculo de competencia, pero podemos vernos cegados por el orgullo y que se nos pase por alto algún detalle crucial.

Lo ideal es evitar estos 7 factores en lo posible a la hora de actuar o tomar una decisión, pero claro, esto es la vida real. Como mucho, se trataría de evitar los que podamos y mitigar el resto en la mayoría de casos.

El antídoto de la estupidez

Complicado, porque la némesis de la estupidez no es la inteligencia, sino la humildad.

La de plantearnos sinceramente si nos están afectando demasiado estos 7 factores y, en ese caso, mejor retrasar la decisión si es muy importante.

Si no podemos diferir la decisión, siempre es una opción realizar ese acto revolucionario y decente que es decir: «No lo sé», cuando de verdad no se sabe.

Esto es algo impensable en un contexto como el de hoy, donde todo el mundo tiene una opinión y te la grita aunque no entienda nada. Pero hay que decirlo más: «No lo sé».

Y si, a pesar de todo, hemos de tomar una decisión y pensamos que podríamos estar a punto de hacer una estupidez, al menos hacerla con cuidado, no apostando al todo o nada, de manera que podamos limitar, paliar o revertir el daño.

En un mundo donde campa a sus anchas, la primera manera de luchar contra la estupidez es no militar en sus filas.

Escuchar, leer, ver

Escuchado

Hace unos años, descubrí en directo a los murcianos Claim y resultaron esa grata sorpresa que se quedó a vivir.

Leído

El libro Originales, de Adam Grant, mi último préstamo en la biblioteca, es un interesante ensayo sobre cómo todavía es posible no conformarse y crear algo nuevo, aunque parezca imposible.

Originales, Adam Grant

Visto

Simone Bramante

Cold Water Science es un increíble sitio de fotografía submarina y exploración oceánica. No hace falta ir hacia las estrellas para descubrir mundos completamente diferentes. En la imagen, una Ctenophora, una criatura increíblemente antigua.

Hasta la semana que viene.

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