10 - La ley de Gresham y el etileno de las manzanas

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La semana pasada terminamos con un acertijo y hoy empezamos con la solución.

Se trataba de una situación planteada por el famoso inversor Charlie Munger, que popularizó el concepto de modelos mentales, y era esta:

Una empleada ya mayor de la Compañía de Dulces See, una de nuestras subsidiarias, fue sorprendida cogiendo dinero de la caja. ¿Y qué dice ella? «Nunca lo he hecho antes y nunca lo volveré a hacer. Esto va a arruinar mi vida. Por favor, ayúdame». Y conoces a sus hijos y a sus amigos, y lleva 30 años tras el mostrador de dulces con los tobillos hinchados. Cuando eres una anciana, no es una vida demasiado gloriosa. Y tú eres rico y poderoso y ahí está ella: «Nunca lo hice antes y nunca lo volveré a hacer».

¿Qué cree que decidió Munger y, sobre todo, por qué?

La decisión fue despedirla a pesar de que parece una opción cruel y difícil.

Los motivos para ello fueron, principalmente, dos, así que veamos esos porqués. Uno de ellos ya lo hemos considerado y el otro es un nuevo modelo mental que conviene conocer para nuestro día a día.

Las probabilidades de que nos digan la verdad

El modelo mental del pensamiento probabilístico es uno de los más útiles porque puede ser aplicado a casi toda situación. Y dentro del pensamiento probabilístico ya vimos las proporciones base.

Si aplicamos esos modelos mentales a la situación planteada, tenemos lo siguiente:

  • Munger alegaba que solían detectar unos 10 casos al año de este tipo (pocos para la cantidad de tiendas y empleados que hay en la empresa).
  • La señora lleva 30 años trabajando para ellos.
  • Es la primera vez que sucede, según ella.

Si tenemos en cuenta todo esto:

  • ¿Qué probabilidades hay de que de esos 10 hurtos al año que se detectan, uno sea de alguien que lo ha hecho solo una vez?
  • ¿Qué probabilidades hay de que la mujer lleve 30 años, esta sea la primera vez que mete la mano a la caja y, además, resulta ser uno de los pocos sucesos de este tipo que se detectan?

La respuesta a ambas preguntas es que las probabilidades son demasiado bajas para que sean ciertas.

De hecho, las probabilidades del segundo planteamiento implican que se produzcan a la vez hechos que, por separado, ya tienen de por sí pocas probabilidades. Si recordamos las clases de estadística, esto significa que el hecho de que se produzcan a la vez es muchísimo menos probable.

Llevas 30 años, te decides por primera vez y además es del porcentaje pequeño de hurtos (10 al año) que se detectan… En cuanto a probabilidades, parece una alineación planetaria.

Pero es que, para tomar esta decisión, también es interesante aplicar otro modelo mental surgido hace unos 500 años. De hecho, es mucho más antiguo, pero se formuló como tal para entonces.

La Ley de Gresham, o cómo lo malo acaba desplazando a lo bueno

Este modelo mental proviene nuevamente de la economía, pero como veremos, su principio fundamental trasciende ese ámbito y resulta cierto en otras situaciones que nada tienen que ver con lo monetario.

Sir Thomas Gresham era un financiero inglés en los años 1500. Las finanzas entonces no eran como ahora y las monedas estaban hechas de diversos materiales. Oro, plata, bronce y aleaciones varias se utilizaban para acuñar dichas monedas y unas (las de oro) eran mejores que otras (las de cobre o bronce).

Y Gresham determinó formalmente el hecho que pasó a tener su nombre:

Las monedas malas tienden a echar fuera del mercado a las monedas buenas.

En realidad, este principio es más antiguo y en Economía ya nos explicaban que la ley de Gresham ya se daba en los tiempos de los romanos.

Si yo emito sextercios de oro, pero también tengo la opción de emitirlos de bronce (más barato), pronto tendré el incentivo a acuñarlos de ese último material porque me es más rentable. Si tengo que pagar 5 sextercios a cada legionario, enseguida surge la inclinación a hacerlo con las monedas de peor calidad.

Así, los sextercios de oro van desapareciendo del mercado (o siendo una proporción más pequeña) y los sextercios de bronce van inundando todo.

Al fin y al cabo, me has pagado 5 sextercios que a ti te cuesta menos producir y el oro es aprovechable para otras cosas. En este caso, un refugio de valor por sí solo, en forma de sextercio o de anillo que me ha hecho el joyero con las monedas que he fundido. De esta manera, la gente con sextercios de diversos tipos también tendía a pagar con los de menor calidad.

Visto otra manera sencilla, si yo tengo euros de oro es una tontería que los cambie por euros de papel en las transacciones, así que me aferro el oro y suelto el papel.

Los romanos, Copérnico y muchos otros ya habían detectado el fenómeno hasta que Gresham lo formuló de la manera que se ha hecho famosa.

Aunque hoy el dinero ya no tiene un vínculo de valor con el material del que está hecho o el tesoro de una nación que lo respalde, la ley de Gresham es más vigente que nunca en su filosofía general, que es esta:

Cuando una mala conducta aparece (robar en la caja) y esa conducta tiene una ventaja (los que meten mano a la caja ganan más que los que no), se vuelve cada vez más difícil eliminarla y hay una tendencia a que se extienda.

La ley de Gresham se suele imponer porque es una cuestión de selección natural. De hecho, la vemos constantemente en organizaciones y grupos humanos.

Yo trabajo mucho y mi compañero se escaquea, pero a los dos nos pagan 1000 euros. Él obtiene más que yo en términos netos (le pagan por nada) y hay una tendencia a que, si en un sistema ocurre eso, las personas tendrán incentivo a ir adoptando ese comportamiento negativo que tiene ventaja.

Las manzanas que se pudren en una cesta emiten etileno o bien pueden tener moho. Sea como sea, ambas sustancias hacen que las manzanas de alrededor comiencen a pudrirse más rápidamente que si no hubiera exceso de etileno o presencia de moho en la cesta. Hay que quitar rápidamente la manzana podrida que emite etileno para salvar a las otras.

La cesta de manzanas es una analogía casi perfecta de la ley de Gresham.

Si la mala conducta no se erradica y tiene una ventaja, hay una tendencia inevitable a que se extienda. Los motivos son muy variados, desde psicológicos hasta pragmáticos y económicos, pero en la práctica da igual, la cuestión es que sucede, es un riesgo y hay que cortarlo cuanto antes.

Por todo esto, Munger tomó esa dura decisión.

Aunque fuera la primera vez que ocurría (muy improbable) hay motivos para quitar la manzana.

Situaciones como las planteadas aquí dan muestra de la complejidad de muchas decisiones y provocan un hecho fascinante: Las decisiones correctas pueden ser las erróneas.

¿La frase anterior está mal escrita?

No y tampoco es una paradoja, sino la esencia principal de la vida y las decisiones. La clave de todo se encuentra encerrada en una jugada de fútbol americano… Pero eso ya será la semana que viene.

Escuchar, leer, ver

Escuchado

No es febrero, pero no importa, porque la canción de ese día me acompaña desde hace muchos años y, pase lo que pase, sé que puedo detenerme 5 minutos, solo 5, y hacer un paréntesis del que vuelvo mejor y más tranquilo.

February seven de los Avett Brothers.

Leído

Cuando era un niño, me impresionó una película en la que se representaba la antigua costumbre del sutee en la India. Cuando un hombre moría, su viuda era quemada viva en la pira funeraria de su marido.

El general Sir Charles Napier fue gobernador británico de la presidencia de Bombay entre 1843 y 1847. Los ingleses procedieron a prohibir la costumbre del sutee, pero encontró resistencia, pues uno de los principales motivos era el beneficio económico que estos ritos proporcionaban a los sacerdotes.

Cuando dichos sacerdotes acudieron a Napier y alegaron que el sutee era parte de su religión y cultura, les dio esta respuesta:

Está bien, que así sea. Esta quema de viudas es vuestra costumbre; preparad la pira funeraria. Pero mi nación también tiene una costumbre. Cuando los hombres queman vivas a las mujeres, nosotros colgamos a los hombres y confiscamos todas sus propiedades. Mis carpinteros levantarán patíbulos de los que colgarán todos aquellos que hayan tenido que ver con la muerte de una viuda. ¡Actuemos todos pues conforme a nuestras costumbres nacionales!

Ya no hubo más sutee y el pasaje se recoge en el libro History of General Sir Charles Napier’s Administration of Scinde, and Campaign in the Cutchee Hills escrito por Sir William Francis Patrick Napier.

Visto

Carballo, capital de la comarca gallega de Bergantiños, se propuso recuperar fachadas de sus edificios con grafitis y el resultado fue espectacular. Hasta 56 murales de arte urbano impresionantes. Si está por allí o puede ir, no se lo pierda. Si no, puede ver algunos de los más impresionantes aquí.

Los graffitis de Carballo

Hasta la semana que viene.

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